Ilustración de un profesional organizando tareas con un asistente de inteligencia artificial

Hace apenas unos días utilizábamos GPT-5.6 como la referencia para hablar de los modelos más avanzados de OpenAI y, casi sin tiempo para acostumbrarnos, ya tenemos un nuevo nombre encima de la mesa: GPT-6 Astra. Esta vez no estamos hablando de un rumor, de una captura filtrada ni de una predicción sobre lo que podría presentar OpenAI dentro de unos meses. GPT-6 Astra fue presentado oficialmente el 3 de septiembre de 2026 y su despliegue ya ha comenzado. Eso sí, que haya llegado no significa que todos vayamos a abrir ChatGPT esta mañana y encontrarnos con un gigantesco botón que diga “GPT-6”. Probablemente lo iremos descubriendo de otra manera: poco a poco, por planes, por funcionalidades y mediante un despliegue progresivo que hará que durante unos días convivan personas que ya pueden utilizar Astra con otras que todavía seguirán trabajando con los modelos anteriores.

Primero, aclaremos qué acaba de presentar OpenAI

Su nombre oficial es GPT-6 Astra.

OpenAI lo define como su modelo más capaz hasta el momento y lo ha diseñado especialmente para abordar trabajos complejos de principio a fin. No se limita a responder preguntas o generar un texto a partir de un prompt, sino que combina razonamiento, navegación web, programación, investigación, utilización del ordenador y creación de documentos.

El 3 de septiembre comenzó el acceso para un conjunto limitado de organizaciones. La compañía ha anunciado que el despliegue se ampliará durante los próximos días a los usuarios de ChatGPT Plus, Pro, Business y Enterprise, además de estar disponible mediante la API de OpenAI, Microsoft Azure y AWS Bedrock. Por tanto, si todavía no lo encuentras en tu selector de modelos, no significa que algo vaya mal. El despliegue es progresivo.

Puedes consultar el anuncio oficial de OpenAI aquí: GPT-6 Astra: A new generation of intelligence — OpenAI.

También puedes seguir la evolución del despliegue en las notas de lanzamiento de OpenAI.

¿Qué tiene Astra para que estemos hablando de un salto generacional?

La parte más interesante de GPT-6 no está, en mi opinión, en que escriba un texto un poco mejor o que responda algo más rápido. Lo verdaderamente relevante es que OpenAI está intentando reducir la distancia entre pedirle información a una inteligencia artificial y encargarle un trabajo completo. Hasta ahora nos hemos acostumbrado a conversar con la IA. Escribimos una instrucción, recibimos una respuesta, corregimos, volvemos a preguntar y seguimos construyendo el resultado mediante una conversación. Astra apunta hacia una relación diferente.

Podemos plantearle un objetivo compuesto por muchos pasos y permitir que el sistema investigue, utilice herramientas, trabaje con diferentes aplicaciones y vaya avanzando hasta obtener un resultado terminado. No significa que podamos olvidarnos de supervisar lo que hace la IA. Significa que empieza a aumentar de forma considerable la cantidad de trabajo que podemos delegarle.

De ChatGPT como asistente a ChatGPT como agente

Durante estos últimos años hemos hablado muchísimo de prompts. Hemos aprendido técnicas, estructuras y pequeñas fórmulas para conseguir mejores respuestas. Con GPT-6 Astra podemos estar entrando en una etapa en la que el prompt seguirá siendo importante, pero en la que adquirirá todavía más valor otra competencia: saber definir correctamente un objetivo.

Imaginemos que estamos buscando empleo. Hasta ahora podríamos pedir a ChatGPT que revisara nuestro currículum, que analizara una oferta, que redactara una carta de presentación o que nos ayudara a preparar una entrevista. Un modelo mucho más agéntico puede acercarnos a otra experiencia. Podría investigar empresas, localizar información relevante, comparar oportunidades, trabajar con nuestros documentos, preparar materiales adaptados y ayudarnos a organizar buena parte del proceso.

Algo parecido puede ocurrir en formación, investigación, programación, consultoría, marketing, análisis de datos o gestión empresarial. La IA deja progresivamente de esperar instrucciones para cada pequeño movimiento y empieza a ser capaz de mantener un objetivo durante procesos más largos. OpenAI asegura, además, que Astra comprende mejor los cambios que introducimos durante una tarea. Si modificamos una condición mientras está trabajando, debería ser capaz de incorporarla sin perder de vista el objetivo original. Esto es muy top, bajo mi punto de vista, claro, porque, quienes utilizamos estos sistemas de forma habitual sabemos lo frustrante que puede resultar comprobar que una modificación realizada a mitad de una conversación provoca que el modelo olvide tres instrucciones anteriores.

También empieza a desenvolverse mejor dentro de nuestro ordenador (¿Miedito?)

Otra de las grandes novedades está relacionada con el denominado computer use, es decir, la capacidad de la IA para interactuar con entornos informáticos de una forma mucho más parecida a la que utilizamos nosotros. OpenAI afirma que GPT-6 Astra establece un nuevo nivel en este ámbito y que puede trabajar directamente con páginas web, aplicaciones y diferentes interfaces digitales.

La diferencia vuelve a estar entre explicar y hacer. Una IA tradicional puede decirnos cómo rellenar un formulario. Una IA agéntica puede rellenarlo. Según las evaluaciones publicadas por OpenAI, Astra completó tareas de uso de ordenador aproximadamente un 47 % más rápido que GPT-5.6 Sol en determinadas simulaciones de OSWorld 2.0, consiguiendo además una puntuación superior. (Y eso que GPT-5.6 Sol ya es la h*sti*).

La ciberseguridad, una novedad que merece especial atención

Hay una parte del anuncio que resulta apasionante y preocupante al mismo tiempo. GPT-6 Astra es el primer modelo de OpenAI que alcanza el nivel Critical en capacidades de ciberseguridad dentro de su Preparedness Framework. Según la propia compañía, con las herramientas y el acceso adecuados el modelo puede encontrar vulnerabilidades de seguridad desconocidas previamente y desarrollar nuevas maneras de explotarlas en sistemas bien protegidos sin necesitar que una persona supervise cada paso. De hecho, durante sus evaluaciones Astra consiguió descubrir dos vulnerabilidades zero-day que hasta ese momento eran desconocidas. Esto explica que determinadas capacidades no se estén liberando sin restricciones. Cuanto mayor es la autonomía y capacidad de una inteligencia artificial, mayor importancia adquieren también los sistemas de supervisión, autorización y seguridad.

Para profundizar en esta parte recomiendo consultar directamente el documento de seguridad publicado por OpenAI: Safety overview: GPT-6 Astra — OpenAI.

¿Cuándo podremos utilizarlo nosotros?

La respuesta más adecuada es: progresivamente durante estos días, dependiendo del plan y del entorno desde el que utilicemos la tecnología. El despliegue inicial está limitado, pero OpenAI ha anunciado explícitamente su llegada a ChatGPT Plus, Pro, Business y Enterprise. Por ahora, la compañía no ha anunciado en la comunicación de lanzamiento la misma disponibilidad para los planes gratuitos. En la API, además, ya conocemos algunos detalles técnicos. Astra dispone de una ventana de contexto de 1,05 millones de tokens y puede generar hasta 128.000 tokens de salida. Su precio de referencia es de 10 dólares por millón de tokens de entrada y 50 dólares por millón de tokens de salida, mientras que la entrada almacenada en caché tiene un precio inferior.

GPT-6 no ha llegado como llegaba antiguamente una nueva versión de un programa que instalábamos y sustituía inmediatamente a la anterior. Ha comenzado a llegar. Y durante los próximos días iremos viendo cómo aparece en diferentes productos, cuentas y contextos de uso.

Entonces, ¿es GPT-6 Astra una verdadera revolución?

Depende de lo que entendamos por revolución. Si esperamos una inteligencia artificial completamente autónoma, infalible y capaz de resolver cualquier problema humano, probablemente la respuesta sea no. Si entendemos la revolución como el paso desde modelos fundamentalmente conversacionales hacia sistemas que pueden razonar, utilizar nuestro ordenador, investigar, crear documentos, programar, manejar herramientas y completar procesos profesionales con mucha más autonomía, entonces estamos ante un cambio difícil de considerar simplemente incremental.

También conviene recordar algo que suele desaparecer cuando aparece una nueva tecnología: las capacidades demostradas en una presentación no son exactamente lo mismo que nuestra experiencia cotidiana utilizándola. Durante las próximas semanas veremos cómo funciona Astra con documentos reales, tareas reales, errores reales, empresas reales y usuarios que no diseñan cuidadosamente sus instrucciones para un benchmark. Ahí empezaremos a entender de verdad cuánto hay de evolución y cuánto hay de revolución.

Y mientras hablamos de GPT-6, la palabra AGI vuelve a aparecer

La presentación de Astra ha reactivado inevitablemente el debate sobre la Inteligencia Artificial General, o AGI. Algunos responsables y observadores del sector están utilizando expresiones cada vez más ambiciosas para describir el momento tecnológico actual, mientras otros investigadores recomiendan prudencia antes de concluir que hemos alcanzado una inteligencia genuinamente general. Medios como Reuters, Axios y The Verge han recogido este debate alrededor del lanzamiento de Astra. Y eso nos conduce inevitablemente hacia otra idea todavía mayor.

¿Nos estamos acercando a la singularidad?

La singularidad tecnológica lleva décadas formando parte de la conversación sobre el futuro de la inteligencia artificial. La idea, simplificándola mucho, plantea un escenario en el que sistemas cada vez más inteligentes empiezan a contribuir decisivamente al desarrollo de sistemas posteriores, provocando una aceleración tecnológica tan rápida que nuestra capacidad para anticipar lo que ocurrirá después se reduce enormemente. GPT-6 Astra no demuestra que hayamos llegado a ese punto. Tampoco demuestra que vayamos a llegar. Sin embargo, introduce elementos que hacen que aquella vieja discusión resulte bastante menos abstracta.

En noviembre de 2022 nos sorprendía poder mantener una conversación coherente con ChatGPT. Hoy estamos hablando de una inteligencia artificial capaz de desenvolverse en un ordenador, trabajar durante procesos complejos, descubrir vulnerabilidades inéditas y alcanzar resultados extraordinarios en problemas científicos. Han pasado menos de cuatro años.

La tecnología está acelerando. Nuestra capacidad para comprenderla, utilizarla con criterio y decidir qué queremos hacer con ella tendrá que acelerar también.


Publicado originalmente el 6 de septiembre de 2026 en LinkedIn. Puedes leer la publicación original y seguir la conversación allí.

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